Cambiarán luminarias de autopista del desierto para no dañar a la astronomía

Pedro Sanhueza, Jefe de la Oficina de Protección de la Calidad de Cielo del Norte de Chile (OPCC)

Alrededor de 600 luminarias de la autopista interurbana La Serena-Vallenar, llamada Ruta del Algarrobo, especialmente en los tramos más próximos a los observatorios astronómicos La Silla y Las Campanas, serán  reemplazadas antes de fin de año para dar cumplimiento a las normas legales sobre contaminación lumínica del cielo y disminuir de esa manera su impacto negativo en las investigaciones científicas que buscan desentrañar los misterios del universo.

Un avanzado acuerdo entre el Ministerio de Obras Públicas, la empresa Sacyr, concesionaria de la autopista de 186 kilómetros, con el patrocinio de los observatorios astronómicos internacionales instalados en Chile, permitirá reemplazar luminarias y proyectores en plazas de peaje, retornos, pasarelas y otras singularidades de la carretera adyacente a los  poblados cercanos a los observatorios –Incahuasi, Cachiyuyo y Domeyko, entre otros-, anticipó el subsecretario del MOP, Sergio Galilea, luego de la preocupación expresada por los centros científicos que buscan preservar la calidad (oscuridad) del cielo del norte para la observación astronómica.

Luz invasiva

Autopista La Serena-Vallenar al atardecer

“Queda claro que la iluminación de la carretera debe ser lo menos invasiva. Nos parece lógico que haya una iluminación compatible con toda la enorme riqueza que significa para nosotros tener los mejores cielos de observación astronómica del mundo”, explicó Galilea.

Telescopio Gigante Magallanes

“Iluminar el cielo, además de no ser necesario, es equivalente a disminuir el tamaño y el poder de los telescopios”, enfatiza el doctor Miguel Roth, representante legal del Telescopio Gigante Magallanes (GMT, en su sigla en inglés), que se construye en las cumbres vecina al Observatorio Las Campanas, distante unos 25 kilómetros de la autopista mencionada.

La medida cobra especial relevancia para el desarrollo científico y especialmente por la construcción del GMT, que con siete espejos de 8,4 metros de diámetro cada uno (equivalentes a uno primario de 25 metros) y un costo de mil millones de dólares, será el más grande del mundo en el 2021,  antes que entre en operaciones en el 2024 el Telescopio Europeo Extremadamente Grande gigantesco (E-EL), de 39 metros, que se construye paralelamente en el cerro Armazones, en la región de Antofagasta.

Básicamente, se trata del cambio de las luminarias actuales, que emiten en parte luz nociva al cielo nocturno, por otras de tecnología LED monocromáticas (sigla en inglés de diodo emisor de luz) que disminuye los efectos de la luz hacia el cielo y la torna menos contaminante, conservando niveles equivalentes de luminosidad, explicó Pedro Sanhueza, Jefe de la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile (OPCC).

De esa manera, subrayó Sanhueza, la concesionaria Sacyr dará cumplimiento a las normas legales sobre emisión lumínica dictada en 1998 y actualizada en el 2012, que busca proteger la calidad astronómica de los cielos de las regiones de Coquimbo, Atacama y Antofagasta, donde se concentran los telescopios más avanzados del planeta. Para mediados del año 2019, las luminarias de la ruta deberán ser cambiadas, ya que en esa fecha vence el plazo para ajustar las instalaciones existentes al nuevo decreto en las tres regiones astronómicas. Lo que se acordó entre las partes es adelantar el reemplazo del parque de luminarias y utilizar las mejores opciones disponibles en la actualidad.

Seminario en Vallenar

Tanto esa norma, como su implementación y  fiscalización, además de demostraciones en terreno, forman parte del Seminario “Cumplimiento de la Norma de Emisión para la Regulación de la Contaminación Lumínica D.S. N043/2012 del Ministerio del Medio Ambiente”, que se dictará el próximo miércoles 19 de julio,  a partir de las 15 horas, en el Campus Costanera de la Universidad de Atacama, en Vallenar.

El seminario está dirigido a autoridades y entidades públicas y privadas, jefes de servicios, ejecutivos de empresas y está abierto al público interesado en conocer acerca de la normativa legal que regula la contaminación de la luz en el cielo nortino y conocer conceptos de iluminación aplicada.

El programa incluye charlas sobre astronomía a cargo de la Universidad de Atacama, dictada por el doctor Mauro Barbieri;  protección de los cielos del norte, a cargo del astrónomo Guillermo Blanc, de la Sociedad Chilena de Astronomía; norma de emisión lumínica, ofrecida por Igor Valdebenito, del Ministerio del Medio Ambiente;  fiscalización de la norma de emisión, a cargo del ingeniero Felipe Loayza, de la Superintendencia del Medio Ambiente;  capacitación en iluminación, dictada por los magister Denis Riquelme, de la Universidad Federico Santa María y Pedro Sanhueza, jefe de la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo y finalizará con una experiencia de iluminación en terreno, en la costanera de Vallenar.

Impacto en la astronomía

Visualización de las Nubes de Magallanes sin (izquierda) y con contaminación lumínica (derecha).

“Iluminar el suelo, no el cielo” es el concepto técnico acuñado por la astronomía para preservar los cielos oscuros. Implica evitar la contaminación lumínica, una especie de “luz basura” que pone en riesgo la excepcional calidad del cielo nocturno del norte chileno, especialmente en las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, donde operan los telescopios más grandes y avanzados del planeta.

Y esa “basura luminosa” originada principalmente en centros poblados y en las zonas industriales  -un verdadero desperdicio de la luz que escapa hacia el cielo-, también podría llegar a impedir ver las estrellas desde los observatorios turísticos y a simple vista o a “ojo desnudo”, tal como ya ocurre con un tercio de la población del planeta que no puede visualizar la Vía Láctea ni las Nubes de Magallanes, de acuerdo al último Atlas Mundial de Contaminación Lumínica.

El tema preocupa a la comunidad astronómica internacional que proyecta invertir cuatro mil  millones de dólares en la próxima década en diversos megaproyectos -en construcción en el norte chileno-, con telescopios colosales que concentrarán el 70 por ciento de la capacidad observacional del planeta.

Entre ellos, por nombrar los más grandes, figura el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT), en el cerro Armazones,  en Antofagasta; el Telescopio Gigante Magallanes (GMT), en Atacama; el Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos (LSST) en Coquimbo y el Conjunto de Telescopios Cherenkov (CTA) y el Telescopio Chino de 6 metros, en las proximidades de Paranal, en Antofagasta.

El Director de la Dirección de Energía, Ciencia y Tecnología e Innovación, embajador Gabriel Rodríguez García Huidobro, explica que los cielos son un recurso natural y constituyen un laboratorio al aire libre para el desarrollo de la ciencia astronómica y pueden constituir también un recurso económico para el salto al desarrollo del país.

Asimismo, advierte que la condición natural del cielo nocturno chileno se ve amenazado por la contaminación lumínica y que deben hacerse todos los esfuerzos necesarios para elevar el nivel técnico de la iluminación para evitar su deterioro.

 

 

Cambiarán luminarias de autopista del desierto para no dañar a la astronomía

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