Universidad Católica del Norte (Antofagasta) desarrolla exploraciones junto con relevantes instituciones científicas de Estados Unidos en zona más secas del mundo, entre ellos la NASA y el SETI.

Por Iván Fredes Guerrero

“Esta zona es comparable en sus características a las que existen en otros planetas, y el desierto de Atacama es un lugar único en ese aspecto”. Así de directa, clara y precisa habló la directora del Carl Sagan Center SETI Institute, Dra. Nathalie Cabrol, durante la firma del convenio celebrado entre la Universidad Católica del Norte y el Searching Extraterrestrial Intelligence Institute (SETI, en su sigla en inglés).

Dicho acuerdo –dura 20 años-, dará continuidad a un trabajo conjunto iniciado en 1997, en el que participan importantes instituciones científicas como SETI, la NASA, el Carnegie Mellon Robotic Institute, y universidades como Knoxville y Iowa, entre otras.

Las similitudes entre sectores del desierto de Atacama y la superficie de Marte, hacen que el norte de Chile, tanto en su ambiente desértico extremo como altoandino, sea un laboratorio único para el desarrollo de investigaciones y tecnologías que ayuden en la búsqueda de huellas de vida en el planeta rojo.

De hecho, un lugar bautizado como María Elena Sur (MES), ubicado en el corazón del desierto de Atacama, a 200 kilómetros al norte de Antofagasta, es considerado el lugar más seco del mundo (desplazó en el 2015 a la ex Estación Yungay, que hasta hace dos años ocupaba ese lugar), donde los científicos han encontrado microrganismos conocidos como extremófilos por su desarrollo en ambientes extremos críticos.

La científica del SETI enfatizó la importancia de avanzar en este tipo de estudios, los que aportan información clave sobre el origen de la vida, no solo en otros planetas, sino también en la propia Tierra. “Nos permite determinar si compartimos con Marte algunas características específicas”.

Sobre la importancia que tiene el desierto de Atacama en la exploración marciana, puso de relieve que es una “región crítica” por las similitudes que presenta esta zona de Chile con el planeta vecino. Estos aspectos incluyen la geología, geomorfología, fluctuaciones de temperatura, extrema aridez, humedad, radiación UV y mineralogía, entre otros.

ALCANCES

En relación a los alcances del convenio, la Dra. Cecilia Demergasso, directora del Centro de Biotecnología de la UCN “Profesor Alberto Ruiz”, indicó que abre amplias expectativas para ambas partes. “Nosotros tenemos la ventaja de contar con investigadores con un conocimiento amplio y profundo del territorio con sus ambientes volcánicos y desérticos, sus hábitats y micro-hábitats y su asombrosa diversidad microbiana, y eso es valorado por el grupo de investigadores de SETI”, planteó.

La Dra. Cabrol, geóloga de profesión, agregó que en el pasado ambos planetas tenían similitudes, pero con diferencias marcadas por su lejanía respecto al Sol y su historia de colisiones con asteroides. Esta característica, entre otras, habría condicionado la adaptabilidad en el planeta rojo. “La vida en Marte sería más adaptable y resiliente que la existente en los ambientes más extremos de la Tierra”, puntualizó.

EQUIPO UCN

La participación de la UCN en esta labor conjunta de buscar huellas de vida en Marte, empezando por el desierto de Atacama y Los Andes, incluye a expertos del Centro de Biotecnología, del Instituto de Astronomía y del Departamento de Ciencias Geológicas de esa casa de estudios superiores.

La Dra. Demergasso añade que la materialización del convenio no incluye financiamiento para la investigación en la UCN, y que cada parte debe asumir los costos de sus investigaciones y ponerlas en la mesa de colaboración.

En este contexto, agrega, el aporte de Minera Escondida Ltda. para la investigación de la diversidad microbiana en la Región de Antofagasta ha sido fundamental. “Esto nos permite financiar, en parte, esta participación por los próximos dos años”, sostuvo la investigadora.

El desierto de Atacama es clave para la búsqueda de vida en Marte

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